¿Con qué se puede sustituir el vino blanco en una receta?

La mejor opción, con diferencia, es usar vino blanco sin alcohol de verdad, como Torres Natureo Blanco o Freixenet 0,0 Blanco. Al ser vino real al que solo se le ha retirado el alcohol, aporta exactamente la misma acidez, cuerpo y notas de fermentación que pide la receta original — es la sustitución más fiel que existe.

Si no tienes a mano, la segunda mejor opción es mosto de uva blanca con un chorrito de vinagre de manzana o vinagre de vino blanco: el mosto aporta el dulzor y el cuerpo, y el vinagre añade la acidez que el mosto por sí solo no tiene.

Una tercera alternativa, más neutra, es usar caldo de pescado o de verduras con ese mismo chorrito de vinagre — funciona bien cuando lo que se busca es sobre todo desglasar la sartén y aportar líquido, más que un sabor con protagonismo propio.

Por qué está el vino blanco en la receta, para empezar

En la mayoría de guisos y salsas, el vino blanco cumple dos funciones: desglasar los jugos que quedan pegados en la sartén tras dorar la carne o el pescado, y aportar acidez que equilibra la grasa del plato. Por eso cualquier sustituto necesita cubrir esas dos cosas — no vale con "quitarlo sin más", porque la salsa queda plana.

Dónde ya se aplica esta sustitución

Varias recetas de esta web ya usan vino blanco sin alcohol o mosto en su elaboración: la dorada a la espalda, las vieiras a la gallega, el ternasco de Aragón asado o la urta a la roteña son buenos ejemplos de cómo queda un guiso o un pescado al horno con esta sustitución bien hecha.

¿Y para vino tinto?

La lógica es la misma pero con Torres Natureo Tinto o mosto de uva tinta: ideal para carnes guisadas como la carrillada o el rabo de buey.

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